Acompañar a nuestras criaturas
¿Cómo ayudarles a organizar sus sentimientos?
Algunos estudios de investigación están descubriendo que el poder entender y compartir los sentimientos y emociones de nuestras criaturas es un don maravilloso que podemos ofrecer y que aporta muchos beneficios a la relación con nuestr@s hij@s desde muchos puntos de vista. A esto lo llamamos Acompañar, y cuando entendemos que ayuda a promover la sensación de seguridad y conexión de nuestr@s hij@s y podemos ver la grandeza de algo tan “sencillo” y al mismo tiempo tan esencial, es cuando entonces surge el deseo y las ganas de poner la energía y la atención en ello, en ell@s y en nosotr@s. Esta cualidad es muy importante sobretodo cuando las emociones que surgen son especialmente intensas y en cierto modo son difíciles de gestionar, tanto para nuestras criaturas como para nostr@s como adult@s que acompañamos.
Imagino que te habrás fijado alguna vez en que te relacionas mejor con algunas emociones que con otras ¿verdad? Sobretodo con algunas expresiones de la emoción en tu criatura. Igual te has descubierto poniéndote de los nervios cuando se enfada y tiene una rabieta… o igual no sabes como ayudarle cuando ves que está triste y te sientes frustrad@, o cómo acompañarle cuando algo le da miedo o vergüenza… y es lo más normal… ¡¡Bienvenid@ al club!! Tod@s hemos pasado por eso en algún momento y no es plato de buen gusto, y a tod@s nos encantaría poder saber qué hacer en cada momento, pero de nuevo, sabemos que no venimos con un libro de instrucciones debajo del brazo y siempre lo hacemos lo mejor que sabemos y podemos.
Lo que si que es importante saber y te invito a que empieces a poner la atención en esto, si es que no lo has hecho ya, es a observar y tomar nota sobre con qué emociones me siento más cómod@ y cuales me generan más activación o incomodidad. ¿Por qué? Porque seguramente es algo que no solo me pasa en la crianza. Si comienzo a observarme y a mirar hacia atrás en mi experiencia de vida, puedo darme cuenta de cómo me he relacionado en general con estas emociones en otras circunstancias, y sobre todo como aprendí a relacionarme con ellas en mi infancia. Y desde ahí empezar todo un proceso de reflexión y toma de conciencia, que es el punto de partida para después proyectarlo en mi relación con mis criaturas. (Ya iré hablando más y más profundo sobre todo esto en otros artículos).
Tenemos la oportunidad de construir una base emocional sólida y saludable para ell@s. Podemos enseñarles a manejar las emociones, sean las que sean que aparezcan, en un contexto seguro y estar presentes para que puedan experimentar nuestra compañía, saber que no están sol@s y confiar. Este es el auténtico significado de la palabra “Acompañar”.
Suena muy bien, ¿verdad? ¿Te apuntas?
Si la respuesta es que si, entonces puede que te interese tener algunas ideas sobre qué cosas puedo hacer para acompañar a mis hij@s en esos momentos en los que ellos experimentan alguna dificultad.
Estas son algunas ideas que espero que puedan servirte y que resuenen contigo:
- Es importante ayudarles a organizar sus sentimientos. ¿Cómo se hace eso? poniendo palabras a lo que puede estar pasando y que a ellos tanto les cuesta identificar en el momento por sí solos.
Por ejemplo: “Entiendo que estés enfadado porque tú tenías ganas de quedarte más tiempo en el parque y nos hemos tenido que ir, ¿verdad?”, o “parece que estás algo triste, ¿puede ser? ¿quieres que hablemos ahora?”, o “hay mucha gente que no conoces en el cumpleaños y quizás te está costando separarte de mí, ¿quieres que te acompañe un ratito?”
- Podemos quedarnos a su lado simplemente acompañándoles para que sepan que no están sol@s. Tener a alguien al lado hace que los sentimientos sean menos abrumadores y esto ayuda a superar el mal rato y la angustia del momento.
- Preguntarles qué necesitan de nosotr@s y si hay algo que piensan que podamos hacer para ayudar es algo que les da la oportunidad de aprender a pedir aquello que necesitan. Dejar que sean ell@s quienes encuentran la “solución” en nuestra compañía y facilitarles el espacio para ello.
- Estar presentes, con calma y al mismo tiempo firmes. Que sientan que somos adult@s al cargo y que podemos con lo que sea que está pasando en ese momento. Que somo l@s adult@s y que podemos sostener y contener la experiencia.
- Es importante que no intentemos que dejen de sentir lo que están sintiendo, por el simple hecho de que no nos gusta o nos sentimos incómod@s con lo que está pasando. Distraerles, cambiar de tema o intentar que se olviden de que se sienten mal, es una forma de reaccionar ante las emociones que les enseña que sus sentimientos deben ser escondidos y que deben de huir de esa experiencia. Si queremos que nuestras criaturas sientan que sus emociones pueden ser compartidas, que son naturales, válidas y que pueden afrontar lo que están viviendo, te invito a poner el foco en cómo ACOMPAÑAMOS esos momentos y estar lo más presentes posible.
Acompañar no es una técnica, sino más bien un estado mental y una actitud, por lo que necesitamos tiempo y no esperar resultados inmediatos. Merece la pena, ya lo verás, y estoy segura de que podrás experimentar cambios muy bonitos y duraderos en la relación con tus hij@s. Te animo a explorar nuevas maneras y a descubrirte en diferentes modos de estar en relación.
Elisabet Gil García
Psicóloga General sanitaria 22446
Psicóloga perinatal, experta en tratamiento del trauma, apego y crianza.
Facilitadora del Circulo de Seguridad Parental (COSP)
